El pluriempleo de los profesores de educación física

El riesgo del desgaste profesional o Síndrome del “burn out”
¿Cuántos trabajos tiene que sumar un profesor de Educación Física para llegar a fin de mes? Este artículo expone los resultados de una investigación realizada entre 2005 y 2006 con 97 docentes del área metropolitana de Buenos Aires, y revela un patrón inquietante: a mayor edad, más horas y más empleos simultáneos, con picos de hasta 40 horas semanales trabajando también los fines de semana. Aunque la mayoría se declara conforme con su trabajo, el autor advierte que esa "sensación de estar bien" puede ser una ilusión que oculta un riesgo real de desgaste profesional — el temido Síndrome de "burn out". Una mirada honesta y necesaria sobre las condiciones reales detrás de una profesión que muchos imaginan solo como "gratificante y sana".
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Introducción

Los profesores de Educación Física en Argentina tenemos, de forma similar a otros docentes, varios puestos de trabajo y esto ha generado que corramos de una institución a otra en forma cotidiana. En este artículo presentamos algunos datos obtenidos de una investigación en la cual participamos durante los años 2005-2006 y en la que se estudiaron en profundidad las condiciones de empleo y la satisfacción laboral de los miembros de nuestro colectivo profesional, en la denominada región metropolitana de Buenos Aires. La intención es avanzar en la reflexión del riesgo que corremos de desgastarnos profesionalmente y deteriorar nuestra salud psico-física, generando finalmente un cuadro de Síndrome de ““burn out”” o de Quemarse por el Trabajo.  Asimismo, quiero agradecer a los colegas que respondieron el cuestionario

1. El pluriempleo como riesgo de desgaste profesional (Síndrome del “burn out” o de Quemarse por el Trabajo)

Consideramos al pluriempleo como aquella situación laboral en la cual el sujeto se desempeña en diferentes espacios laborales de manera “part time”, a lo largo de su semana de trabajo. Esta situación implica el traslado cotidiano a varias instituciones en las cuales cumple horas de trabajo en forma parcial. En el caso que nos ocupa, el de los profesores de Educación Física, esta situación se ha tornado estructural, ya que se ha establecido como la forma “natural” de vida y en este sentido se ha convertido en un riesgo de desgate profesional, ya que no se observa una reflexión profunda sobre la cuestión, ni se avisora la posibilidad concreta de superarla.

Definimos el Síndrome del Quemarse por el Trabajo o “burn out”, como una respuesta a la estresante situación laboral crónica que se produce, principalmente, en el marco del mercado laboral de las profesiones que se centran en la prestación de servicios. “El objetivo de estas profesiones es cuidar los intereses o satisfacer las necesidades del usuario y se caracterizan por el contacto directo con las personas a las que se destina ese trabajo” (Gil Monte y Peiró, 1997:13).

Hasta el momento, se han podido identificar cuatro tipos de desencadenantes y potenciadores del síndrome:

  • Ambiente físico de trabajo y contenidos del puesto de trabajo.
  • Estrés por el desempeño de roles, relaciones interpersonales y desarrollo de la carrera profesional.
  • Estresores relacionados con las nuevas tecnologías utilizadas en el trabajo cotidiano y
  • Fuentes extra organizacionales que influyen, tales como las relaciones familia-trabajo (Gil Monte y Peiró, 1997: 64).

También se distinguen cuatro grupos de consecuencias:

  • Físicas y emocionales (cefaleas, taquicardias, etc.).
  • Interpersonales (dificultades en la vida familiar y social), actitudinales (desarrollo de actitudes negativas hacia las personas que atiende, insatisfacción laboral, bajos niveles de compromiso) y
  • Conductuales, tales como comportamientos disfuncionales en el trabajo, como el ausentismo, las llegadas tarde y la disminución de la calidad laboral (Medina Tornero,2000:10).
2. Algunas reflexiones de la investigación

¿Qué relación posible existe entre el síndrome del “burn out” y el pluriempleo?

Durante los dos últimos años tuve la posibilidad de desempeñarme como investigador en un proyecto que tuvo como objetivos describir la calidad de vida y la satisfacción laboral de los profesores de Educación Física en la denominada región metropolitana de Buenos Aires, a partir de un estudio de sus condiciones laborales y su satisfacción laboral[1]. El estudio se basó en la situación de 287 profesores de Educación Física, de los cuales encuesté a 97. De esta manera y desarrollando mi trabajo de investigador en campo, tuve la oportunidad de encuestar a un número importante de colegas y de sorprenderme con sus respuestas.

Los resultados mostraron que los sujetos de hasta 30 años tienen en un 31,5% de los casos un solo empleo; los de entre 31 y 40 años de edad tienen en un 40% de los casos tres empleos; los de entre 41 y 50 años de edad en un 29,4% tienen cuatro empleos y los de más de 50 años tienen en un 40% de los casos dos empleos. En este sentido, podríamos decir que al comenzar la vida laboral la expectativa se relaciona con incrementar el número de empleos, en tanto que luego de los 50 años, la expectativa se relaciona con tener menor número de empleos, pero con mayor cantidad de horas de dedicación en cada uno.

En relación a la cantidad de horas de trabajo semanales, el 42,9% de los encuestados de hasta 30 años de edad trabaja hasta 20 horas semanales y el 69,1% trabaja sábados y domingos. El 36,3% de los sujetos de entre 31 y 40 años de edad, trabaja más de 40 horas semanales y el 65,4% trabaja los sábados y domingos. El 39,2% de entre 41 y 50 años de edad trabaja entre 31 y 40 horas semanales y el 47% trabaja sábados y domingos. El 75% de los sujetos de más de 50 años de edad trabaja de entre 31 a más de 40 horas semanales. En el caso de quienes tienen entre 51 y 60 años, el 43,75% trabaja sábados y domingos. En cambio, sólo una persona de los mayores de 60 años, trabaja el día sábado. Podríamos decir, entonces, que a medida que aumenta la edad, disminuye el porcentaje de sujetos que trabaja los fines de semana. Pero también podría señalarse que en esta profesión existe una relación: “a mayor edad, mayor posibilidad laboral”, cuestión que no resulta de igual modo en otras profesiones.

Frente a este cuadro de situación, mi sorpresa devino cuando al preguntar por el nivel de satisfacción con su trabajo en una escala del 0 (muy insatisfecho) al 10 (muy satisfecho), la media obtenida fue de 7.4, no presentando variaciones significativas en relación a la especificidad de las condiciones laborales. En cambio, llamó mi atención el hecho de que los sujetos hasta los 30 años de edad trabajen en un 70% los sábados y domingos y a medida que cumplen años van dejando de hacerlo. Asimismo, resultó interesante el hecho de que los sujetos con más de 20 años de antigüedad en el empleo y más de 50 años de edad, presentaron un nivel de satisfacción con el trabajo más alto que la media. En el caso de los colegas mayores de 50 años,además de presentar un nivel de satisfacción más alto con el empleo, como ya se señalará, simultáneamente presentaron un nivel de satisfacción económico un punto inferior a la media.

3. Conclusiones

Si bien los datos que se presentan resultan significativos en relación a la situación laboral de los profesores de Educación Física, el nivel de satisfacción con el trabajo que manifiestan sentir (media 7,47) no indicaría, aparentemente una situación de riesgo en su calidad de vida.  Sin embargo, quizás esto se relacione con la necesidad que tenemos de creer que “nos sentimos bien”, es decir, nuestra propia ilusión de “estar bien”.  Esta ilusión se encuentra basada en el imaginario social acerca de nuestra profesión, que se sostiene en la creencia de que nuestro trabajo es gratificante y sano y no se detiene a observar las condiciones cotidianas en las cuales tenemos que desarrollarlo. Me refiero a la insuficiencia en los recursos materiales, las características de la población con la que trabajamos y el fenómeno de la inestabilidad laboral tan presente en el escenario nacional actual.

Finalmente, y en este sentido, diremos que los datos suministrados son una alerta acerca de cómo tenemos que comenzar a cuidarnos, si no queremos llegar a un cuadro de desgaste profesional, mundialmente conocido como Síndrome de Quemarse por el Trabajo o Síndrome del “burn out”.

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Bibliografía

  1. Gil-Monte, P y Peiró, J. (1997) Desgaste psíquico en el trabajo: el síndrome de quemarse. Editorial Síntesis. Madrid.
  2. Medina Tornero, M. (2000) “Estudio de la satisfacción laboral, el “burn out” y el compromiso organizacional de los auxiliares de ayuda a domicilio”. En Revista Redes Sociales.  Ediciones de la Diputación de Huelva. España.
  3. Tonon, G (2003). Calidad de vida y desgaste profesional. Espacio Editorial. Bs. As.

* Walter Toscano: Profesor de Educación Física. Licenciado en Educación Física. Licenciado en AdminWalter istración de la Educación Superior. Dr. en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte. Universidad de León. España. Miembro Comité Editorial Journal Applied Research in Quality of Life (ARQOL). Profesor Regular Universidad Nacional de La Matanza.

[1] Me refiero a la investigación dirigida por la Dra. Graciela Tonon en el marco del Programa Nacional de Incentivos para docentes investigadores del MECT, desarrollado en la UNLAM, titulada “Calidad de vida y satisfacción laboral de los y las profesores/as de Educación Física”. 2005-2006.

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