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Un recorrido especialmente diseñado permite adaptar las actividades físicas a personas con discapacidad intelectual, favoreciendo la autonomía, la coordinación, el equilibrio y la participación mediante propuestas lúdicas ajustadas a las capacidades de cada participante.
Las instituciones que atienden a personas con discapacidad intelectual necesitan un instrumento operativo que las ayude a cumplir un programa de actividades físicas ad hoc.
El aspecto lúdico y de autoadaptación debe permitir que cada uno, incluyendo a los más personas con discapacidadcha, encuentre posibilidades de progreso y afirmación personal, que repercutan en todas las actividades de su vida cotidiana, de su trabajo o de su tiempo libre, manteniendo su autonomía, su salud y sus vínculos sociales dentro de un proceso de integración.
A partir de simples observaciones se nos ocurrió elaborar el concepto de “sendero demarcado” (Figura 1). El objetivo es crear un lugar privilegiado, accesible a todos, que permita organizar y realizar gran parte de las sesiones. Los institutos médico-educativos, los centros de ayuda mediante el trabajo, el hogar y los centros hospitalarios especializados, poseen muy frecuentemente un parque, sendas, espacios y vías de acceso fácilmente utilizables para poder trazar un trayecto que se adapte a nuestro público.

Puede variar entre 200 y 1.000 metros en función del espacio disponible en el interior de la institución o aledaños. Según la naturaleza del suelo, el trayecto se concreta con balizas, pintura en el suelo o estacas en las que conviene notar la cifra que corresponda a la distancia recorrida desde la partida.
La más sencilla y confiable consiste en una cinta métrica para medir las distancias. Es posible recurrir a los servicios municipales, a empresas constructoras, a la dirección departamental de equipos, al comité departamental de atletismo, etcétera.
Hay que poder explotar óptimamente el espacio disponible. Se lo divide en muchos sectores, sobre los cuales podrán organizarse muchas actividades. De manera que hemos podido crear cuatro sectores: círculos, barras, rayas y dameros. Estos sectores de actividades o porciones de “sendero” se trazarán en función de las orientaciones del proyecto general que se establezca, coherentemente con los objetivos institucionales y las capacidades propias de los usuarios. En un ambiente natural, el trazado se efectúa con cal (con una cinta métrica que se utilizará marcando los terrenos deportivos). En el mejor de los casos se lo puede pintar en espacios existentes y dispuestos al efecto.
Sectores de Actividades
El sector “círculos”
De un mínimo de 10 metros de longitud, permite instalar tres niveles de práctica, variando la separación entre los círculos:
Variar sus desplazamientos
Objetivo: desarrollo de la coordinación.
Finalidad: dominar sus desplazamientos y apoyos.
Duración: 5 minutos.
Consignas: desplazarse desde el punto D1 hasta el punto D 2, cambiando de círculo en cada posición de apoyo y después volver a partir en la otra dirección (Figura 1).
Variantes: encontrar otra manera de desplazarse y después expresarla efectuando, con el grupo, el inventario de las soluciones motrices expresadas. Posteriormente armar otras.

De un mínimo de 40 metros de longitud, responden a específicas exigencias de movilidad, musculación y ritmo. En el trazado se establecen tres niveles de práctica. La distancia y la longitud entre los divisores aumentan progresivamente.

Encontrar su ritmo de impulsión
Objetivo: desarrollo de la coordinación global e intersegmentaria.
Finalidad: dominar su carrera y sus apoyos en relación con una zona de impulsión.
Duración: 10 minutos.
Consigna: elegir su color (N1 a N3) y correr desde el punto D1 hasta el punto D2, pasando por encima de las barras trazadas en el suelo y las suplementarias posturas de apoyo, después de proponer el nivel que permite tener éxito.
Los sectores de “rayas”
De un mínimo de 9 metros de longitud, tienen tres rayas de distinto espesor en función de los tres niveles: N1 (20 centímetros), N2 (16 centímetros) y N3 (10 centímetros). Se exigen capacidades de equilibrio, desplazamiento y resistencia muscular.
Caminar permaneciendo en equilibrio
Objetivo: desarrollo de las capacidades de equilibrio estático y dinámico.
Finalidad: desplazarse sobre superficies angostas, permaneciendo en equilibrio.
Duración: 10 minutos.
Consigna: caminar por todo el trazado utilizando primeramente los N1, N2 y N3, apoyando lo menos posible los pies fuera del trazado (Figura 3).
Variantes: correr y después saltar de una parte a la otra de la línea sobre una distancia de 7 a 10 metros.
De un mínimo de 9 metros de longitud por 1 metro 50 centímetros de ancho, es un buen apoyo de partes o sesiones completas que se quieran desarrollar, gracias a desplazamientos orientados a la destreza, a la musculación de las extremidades inferiores, a la movilidad, etcétera. Los cuadrados claros y oscuros, de 5 centímetros de lado, integran el damero y los equipos se ubican en uno y otro lado del damero.

Tirar al blanco
Objetivo: desarrollo de capacidades de destreza.
Finalidad: lanzar una pelota al blanco.
Duración: 10 minutos.
Consignas: Desde una línea situada a 2 metros del damero2, el equipo A lanza pelotas de tenis a los cuadrados oscuros y a continuación es el turno del equipo B que lanza a los cuadrados claros. Un compañero coloca una baliza cada vez que un lanzador logra acertar en el blanco (Figura 4).
Organización del recorrido
El sector “dameros” debe permitir a una y otra parte, una zona de actividad para los juegos colectivos. Los diferentes sectores deben tener una separación de 5 metros, situados sobre una línea recta y en terreno llano.
Conclusión
Este instrumento permite materializar los espacios, intervalos, distancias, marcas concretas (dentro y fuera), figuras geométricas (círculos, cuadrados o líneas), etcétera. Estos arreglos permiten que la persona experimente y descubra sus posibilidades y diferentes soluciones para poder realizar una acción o un desafío tanto individual como colectivo. En cuanto al animador deportivo, después de cada secuencia o sesión, él se encarga de hablar con el grupo sobre las diferentes acciones realizadas y de dar a cada uno la oportunidad para que se exprese sobre lo que vivió o percibió: las dificultades, las sensaciones experimentadas, los resultados, los ejercicios que más le gustan, etcétera. Este diálogo permite, a la vez, reconocer y explotar los conocimientos y aprendizajes anteriores y también pedir que, juntos, encuentren los arreglos que faciliten o tornen más complejas las tareas y finalmente, formulen nuevas propuestas, tanto sobre la organización, como sobre la reglamentación de las actividades. Estos indispensables intercambios tienen por finalidad dar ganas de experimentar, imaginar y elaborar, para futuras sesiones, su propio proyecto y abordar así el complejo proceso de adaptación y decisión de carácter personal.
1 Consultar el capítulo de Dominique Mautuit, titulado “El concepto de recorrido salud, sendero, sentir” en la ciudadanía y en la comunidad. Centro de estudio del espacio humano y urbano. Anales literarios de la Universidad de Franche Comté, Nº 7, año 1997.
2 La distancia ha de adaptarse en función de las capacidades de las personas; en este caso se trata de personas que se encuentren en casas especializadas.
Artículo extraído de la revista francesa “ Education Physique et Sport”, Nº 306, 2004.