Cardíacos y deporte. Prevención secundaria y educación deportiva.

Cardíacos y deporte

Prevención secundaria y educación deportiva

¿Pueden las personas con enfermedad coronaria practicar deportes? A partir de más de treinta años de experiencia en rehabilitación cardíaca, los autores analizan cómo adaptar la práctica deportiva para favorecer la reinserción social, el autocontrol y una participación segura en diferentes disciplinas.
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Mucho se ha dicho acerca de la necesidad de la actividad física para afrontar los factores de riesgo que provocan la enfermedad coronaria. Está reconocida la eficacia de la actividad física con adecuada intensidad, para combatir la obesidad, el estrés y hasta el hábito de fumar. Pero se recomienda  no practicar deportes o modificar sus reglas para facilitar el juego. Si se trata de básquetbol, los aros deben estar más abajo. Si es vóleibol, hay que bajar la red, permitir un pique en el suelo, más de tres pases. En resumen, modificar los reglamentos. En ningún caso jugar con tanteador. Eliminar la competencia real.

Con estos procedimientos, si bien la concurrencia de los pacientes es satisfactoria en los primeros meses, en el mediano plazo cunde el aburrimiento y pese al siempre presente espacio recreativo, muchos empiezan a faltar con el riesgo que ello significa para su salud.

Discriminación

Tenemos una experiencia de más de treinta años en el tema. Hemos utilizado diversas metodologías para iniciar y mantener la presencia de los adultos en nuestros programas. Sin concurrencia constante, no hay programa exitoso.  Las actividades físicas con coronarios han merecido siempre nuestra especial atención y en función de ello, podemos afirmar que el deporte es, sin duda, un factor importantísimo para el logro de determinados objetivos terapéuticos. El principal razonamiento que nos llevó a este cambio, es el objetivo de la rehabilitación: devolver al ser humano a la sociedad en las mejores condiciones posibles.

Si el individuo desea compartir con amigos un encuentro de vóleibol, se privará de hacerlo porque él juega con un “pique”. O con la red más baja. Sólo podrá jugar con sus pares en un centro que esté equipado de esa manera. En un centro de rehabilitación. Está discriminado.

Evolución

Como resultado de los frecuentes  intercambios de opinión con los profesores y médicos que controlan las alternativas de cada clase, hemos ido cambiando paulatinamente nuestro criterio. Hoy jugamos con el mayor respeto posible de los reglamentos oficiales de cada deporte. Recalcamos lo de posible por la dificultad para encontrar gimnasios del tamaño reglamentario. Pero en cuanto a las normas, a las reglas del juego, nos ajustamos a lo que el reglamento señala como correcto. De esta manera  reincorporamos al individuo a su medio.

Capacitación

Pero esto está condicionado. En primer lugar requiere la capacitación de  profesores y alumnos. El profesor no es el modelo que muestra los ejercicios o marca el ritmo. Es un permanente controlador de la clase. Debe, además de mostrar, detectar si no hay alguna señal de peligro en alguno de sus alumnos y saber qué hacer en esos casos. Esta actitud es el fruto de su dominio  del tema. 

Con respecto a los alumnos, éstos deben aprender a controlar su frecuencia cardiaca en cualquier momento, deben conocer la tabla de Börg (califica con 1 el esfuerzo mínimo y con 10 el máximo) que permite evaluar subjetivamente el grado de exigencia de lo que está recibiendo. Y no tener reparos en detenerse, cambiar de ritmo o simplemente retirarse del equipo por unos minutos o definitivamente. Esta es una actitud que requiere  conocimiento y experiencia.

Actitud deportiva

El propósito de la prevención tiene que ver con la conducta en la vida diaria. Si el profesor observa el comportamiento de cada uno de los jugadores notará que hay  algunos que, muy tranquilos, reciben la pelota, la pasan y se desplazan corriendo o caminando hacia otro lugar de la cancha. Entienden que el árbitro siempre tiene razón, no discuten  con los demás si no hay árbitro, no aprovechan una ventaja mal habida, han aprendido que el adversario es un amigo.  Estos jugadores  se controlan solos.  Pero hay otro tipo de individuo que corre, recibe la pelota y no la pasa, o la pasa y sigue corriendo, la vuelve a pedir, la quiere de nuevo. Grita si es objeto de un mal pase, se enoja. Discute con los adversarios y hasta con sus compañeros. Este hombre, en tanto no pueda controlar esas actitudes, no puede jugar a nada que no sea supervisado.    

Autocontrol

En general, el jugador siente cuando el esfuerzo es demasiado intenso, sabe  cuáles son los requisitos que le permiten participar de una competencia recreativa. Y habremos constatado que no comete errores. Si considera que está en  el límite de su esfuerzo, debe abandonar el juego, se retira, o si considera que simplemente puede dejar de correr, puede seguir integrando el equipo, pero jugar caminando. Ésta es la parte más importante de la enseñanza.

En general, los que quieren jugar a un deporte son los que lo han hecho antes de enfermar. Si se confía en que el individuo tiene  la capacidad de medir su esfuerzo, si tiene el control sobre sí mismo como para apreciar hasta dónde se puede exigir, será autorizado a integrar un equipo de gente de edad semejante a la  suya, que se reúne para divertirse. Y si advierte que este propósito se desvirtúa, correrá peligro su vida. Todo esto debe ser practicado en las clases de prevención.

Básquetbol

Hemos ensayado  distintos procedimientos. Uno de ellos es realizar en la última parte de los ejercicios construidos, cuando corresponden los de  posición de pie, un cambio por ejercicios que tengan que ver con el deporte en cuestión. Tomemos como ejemplo al básquetbol. Comenzamos con lo elemental de los fundamentos de ese deporte.  Realizar los ejercicios durante un minuto sin interrupción y detener las acciones para tomar nota de  la  frecuencia cardíaca.

Debe tenerse  en cuenta que estos pacientes tienen miedo.  Los médicos han advertido durante mucho tiempo sobre el peligro de competir. Pero también han sido instruidos y saben que en tanto no se llegue a la Frecuencia Cardiaca Útil, no hay inconvenientes. 

Accionar con energía, intensidad y frecuencia para entrenar los músculos, las articulaciones y la coordinación neuromuscular. Si no hay síntomas, seguimos adelante con acciones más complejas y pasado un tiempo, empezamos a competir. También podemos pedir respuestas subjetivas para empezar a transferir el control al propio paciente.

Vóleibol

Si de jugar al vóleibol se trata, la técnica de la enseñanza no es desconocida por ningún profesor de Educación Física. Hacemos frecuentes ejercicios analíticos para mejorar continuamente la destreza.

Importa tener en cuenta algunos detalles. Como en el caso del básquetbol, la frecuencia cardíaca aumenta sensiblemente cuando se utilizan mucho los miembros superiores.

Si de la práctica de los fundamentos del deporte se trata, hay que interrumpir las acciones  para controlar el pulso. Comprobaremos que, a medida que aumenta la destreza, disminuye la frecuencia cardíaca.

Es frecuente encontrar cardiópatas que han jugado alguna vez al vóleibol en equipos competitivos. Por lo que saben rematar y bloquear. Si el adversario no ha adquirido todavía la destreza suficiente como para bloquear ese remate, este jugador habrá obtenido un tanto, pero también ha logrado que se interrumpa el juego.

Si, por el contrario, se comporta como un integrante del grupo al que pertenece, pasará correctamente la pelota a un compañero, o la enviará al campo opuesto sin agresividad y los del otro lado seguirán jugando.

Cuando la mayor parte de los jugadores domine los gestos inherentes al juego, dejaremos jugar libremente. Habrá remates y bloqueos. Pero siempre bajo la mirada vigilante del profesor, que debe mantener la conducta adecuada y puede advertir que hay anomalías. 

Nuestro grupo “Todo Corazón” juega al vóleibol. En muchos grupos hay tanteador. Como si se estuviera jugando un real encuentro. Pero mantenemos una estricta vigilancia sobre todos los jugadores y además sólo integran equipos competitivos los que han demostrado que pueden hacerlo.

Tenemos treinta años de experiencia en esta actividad y con estas precauciones, mediante, nunca hemos tenido inconvenientes.

Tenis de mesa

Se preconiza mucho la recreación jugando al tenis de mesa. Y se debe ser precavido. Si analizamos la técnica del juego, podríamos decir que no bien se domine la destreza necesaria, se puede autorizar a jugar a los cardiópatas. Pero atención. Este aparentemente inofensivo deporte puede ser altamente exigente si se trata de dos cardiópatas que, por haber sido jugadores de buen nivel, imprimen al juego una velocidad y una energía que se traducirá de inmediato en un aumento de la frecuencia cardíaca y de la presión arterial. A veces en uno y otras  en los dos jugadores.

El juego por parejas que podría ser considerado como menos exigente, en realidad exige mayor esfuerzo porque como la pelota no puede ser jugada dos veces seguidas por el mismo jugador, obliga a una cierta concentración mental y muchas veces a mayores desplazamientos, que en el juego individual. 

Nuevamente insistimos en que el cardíaco debe aprender a controlarse, a cuidarse. Si bien durante el juego en el gimnasio, como parte del programa de rehabilitación, todo jugador estará controlado porque el médico estará siempre presente, también debe desarrollarse el sentido de la responsabilidad, que es lo que posibilita su reinserción dentro de la sociedad.

Fútsal

¿Cómo no mencionar al fútbol? En estos momentos, sobre todo en la Argentina, son muy pocos los hombres, que en algún período de su vida no han jugado al fútbol. Incluso muchas mujeres. Y si no lo han jugado, saben en qué consiste el juego. Vale decir, entonces, que el juego no se necesita aprender.

Pero si nos atenemos a la realidad, el fútbol se asocia a discusiones, protestas, a veces hasta peleas, por causas sin importancia. Pareciera que el jugar con los pies diera motivo a volcar hacia afuera la carga emocional que el individuo trae consigo. Pero si se entiende que el grupo ha superado esos problemas, que es capaz de tomar el juego como corresponde, diremos que en un espacio amplio, con una pelota adecuada, intervalando los esfuerzos y respetando las reglas y las normas de la conducta deportiva, se puede jugar al futsal.

Levantamiento de pesas

Preconizamos la ejercitación de la fuerza mediante los ejercicios con pesas, o con otro tipo de resistencia, con el debido control y sin exigir para nada las formas reglamentarias del deporte. El levantamiento de pesas  competitivo debe ser descartado.

Arquería y tiro

Poco practicados en la Argentina, sea por que no tienen mucha  difusión, o  por que requieren costoso equipamiento, tanto la  arquería como el tiro son deportes cuyo contenido, en lo referente al trabajo muscular es fundamentalmente isométrico. Por lo que el paciente debe aprender a no contener la respiración más tiempo que el estrictamente necesario para el momento de soltar la cuerda del arco o apretar el gatillo.

En general no son deportes  para enseñar a un cardiópata, pero puede darse el caso de un arquero que haya sufrido un infarto o cualquier otra agresión al corazón y desee seguir practicando. Además, debe señalársele que su deporte no implica acciones terapéuticas y que debe integrarse a un  programa de rehabilitación cardíaca para estar a salvo de alguna contingencia desfavorable.

Atletismo

Creemos que la práctica competitiva de una carrera no debe ser autorizada, porque el que corre aspira, sino a ganar, a llegar. Se trata de un desafío, una competencia consigo mismo, que es quizá la más peligrosa de todas las competencias.

 Pensamos que no es lo mismo correr por correr, por la satisfacción que al corredor le proporciona cubrir una determinada distancia, deteniéndose cuando quiere, que aferrarse al objetivo de llegar o de llegar lo antes posible.

La literatura especializada nos muestra el caso fatal de un individuo al que se le prohibió participar en competencias pero que, desatendiendo ese compromiso tomó parte en un evento en otra ciudad con resultados fatales.

Pensamos que en general las pruebas que se disputan con el objetivo fundamental de ganar, despreciando el objetivo salud, no deben ser autorizadas. No tenemos experiencia en las pruebas donde no hay carreras ni saltos, pero pensamos que se puede lanzar la bala, o el disco sin inconvenientes.

Béisbol-Sóftbol

Estos deportes tienen una parte importante donde se pasa desde una posición, mas bien de reposo, a una carrera con partida explosiva, sin nada de actividad entre ellas.  Pensamos que esta modalidad desaconseja la práctica de ambos deportes.


El resumen de este artículo fue presentado en la IX Jornada del Mercosur, organizada por FIEP Argentina, en Jesús María, Córdoba, en julio del 2004, con el título “Deporte y Coronarios”.

Adolfo Mogilevsky

  • Kinesiólogo Fisiatra
  • Profesor Nacional de Educación Física

Irma Mogilevsky

  • Profesora Nacional de Educación Física

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