Microciclo semanal de 10 horas: un mínimo imprescindible

Microciclo semanal de 10 horas: un mínimo imprescindible

La planificación de un microciclo semanal de diez horas permite distribuir de manera equilibrada las cargas físicas y técnico-tácticas, favoreciendo el desarrollo de las capacidades condicionales sin descuidar el trabajo específico del juego. La coordinación entre entrenador y preparador físico resulta fundamental para optimizar el rendimiento colectivo y responder a las exigencias del fútbol moderno.
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10 horas de entrenamiento semanales parece una tarea muy fácil, pero su planeamiento tiene algunas dificultades porque se trata de dosificar la carga para hombres diferentes, especiales, talentosos: futbolistas.

Es probable que en el fútbol mexicano haya algún o algunos equipos que entrenen 10 horas efectivas. Pero la mayoría no lo hace. Por ello, he pensado que podría ser útil dar un ejemplo de cómo pueden conformarse estas 10 horas de entrenamiento, que, por otra parte, considero son necesarias en un fútbol que se caracteriza por su dinámica, pero también por las grandes oscilaciones a que se somete a los jugadores al jugarse en la altura o a nivel del mar, en clima cálido y húmedo o a media altura con clima cálido y seco, etc.

Para el aspecto físico daré tiempos y objetivos y para el entrenamiento técnico-táctico sólo indicaré los tiempos que se deben considerar para tener 10 horas balanceadas (ver Cuadros  1 y 2)

Cuadro 1. Planeamiento de 10 horas de entrenamiento semanales en un microciclo tipo de 5 días de entrenamiento, 1 de juego y 1 de pausa.

Cuadro 2. Planeamiento fino de 3:30 horas semanales

 La carga total de entrenamiento puede ser muy distinta de acuerdo a la forma de trabajar de cada técnico, dado que a él le corresponde el 65% (6:30 h) de las 10 horas de entrenamiento. Yo soy de la idea que el técnico, con su trabajo técnico-táctico, debería responder por una gran parte del trabajo de carrera del jugador. Para ello, él deberá ser muy consciente de que su trabajo también lleva agua al molino de la condición, de la condición de su equipo, y que un trabajo técnico-táctico muy pasivo, con largas pausas, difícilmente contribuirá a mejorar los objetivos condicionales: resistencia aeróbica y velocidad resistencia. Si esto no sucediera, el preparador físico deberá dedicar parte del exiguo tiempo (35 %= 3:30 h) que le corresponde, al entrenamiento de la resistencia y la velocidad resistencia y sacrificará tiempo del entrenamiento de las fuerzas y la velocidad, que son menos entrenables o directamente no entrenables con la pelota.

Debemos pensar que 10 horas de trabajo requieren dos días con sesión doble de entrenamiento. La doble sesión aumenta la calidad del trabajo, ya que se pueden separar entrenamientos que se contraponen, disminuyendo así su efecto. Cada fútbol debe encontrar su propia fórmula de entrenamiento que le permita competir con posibilidades de éxito. Los elementos que componen dicha fórmula son los siguientes: el aspecto físico, el técnico, el táctico, el mental, el constitucional (peso, altura) y el organizativo. Mi experiencia me dice que el fútbol mexicano,  con menos de 10 horas de entrenamiento semanales intensas, exigidas, difícilmente podrá ser competitivo.

Si no somos previsores, si no somos capaces de adelantar partidas, si olvidamos que el futuro de los próximos 10 años ya empezó antes de ayer, marcharemos siempre a la zaga de los acontecimientos importantes.

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Revista Stadium
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