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El rol del entrenador de arqueros ha evolucionado desde una función técnica específica hacia una tarea integral que combina observación, formación, análisis del juego y desarrollo humano. El artículo analiza esta transformación y sus implicancias para la capacitación profesional.
Desde hace más de tres décadas estamos viendo que se ha considerado de una manera más prudente y decisiva la participación y protagonismo de los arqueros dentro de los equipos de fútbol. En la actualidad nadie duda de la necesidad casi irrenunciable de contar con un entrenador de arqueros dentro de un cuerpo técnico de fútbol profesional.
El reconocimiento y participación de un entrenador de arqueros dentro del cuerpo técnico se produjo ante la necesidad de cubrir una demanda específica que imponía un conocimiento y una dedicación particular en la materia. En otras épocas veíamos que dentro de un cuerpo técnico existía un componente del mismo que se dedicaba a patearle a los arqueros. Pero, poco a poco, esa función se fue transformando y fue requiriendo no sólo una persona puntual, sino también que dicha persona tuviese conocimientos específicos y cualidades suficientes para poder lograr entrenamientos variados que permitiesen en la semana poder repasar y practicar todos los gestos y acciones técnicas que el arquero debe ejecutar en el desarrollo de un partido.
Como han ido evolucionando los tipos de entrenamientos en general, también han ido evolucionando en forma particular y hoy en día a nadie le llama la atención la existencia de entrenamientos sólo para defensores, entrenamientos sólo para mediocampistas o entrenamientos sólo para delanteros. Del mismo modo han evolucionado los entrenamientos de los arqueros, quienes pasaron otrora de ser peloteados por sus propios compañeros (o el técnico luego del entrenamiento general), a contar con una persona que puntual y específicamente se dedica a ellos.
Se orientó la decisión para que este trabajo recayera sobre personas vinculadas al cuerpo técnico, y como se requerían conocimientos especiales en la materia, se comenzó a pensar en arqueros retirados. Así fueron dejando su lugar jugadores de campo o ex jugadores de campo para que fuera ocupada por ex arqueros dicha función. Obviamente que esta fue una evolución muy importante, puesto que hubo un cambio de mentalidad y una oportunidad para poder contar con personas que conocían el puesto de arquero y que se dedicaran específicamente a trabajar en la materia. El arquero retirado podía aportar experiencia y conocimientos específicos, por lo que fue un hallazgo en su momento y un avance importante en la materia.
Luego llegó una etapa en donde comenzó a tomarse el tema con una cierta profesionalidad y los entrenadores de arqueros comenzaron a estar ávidos de nuevos conocimientos y mayores informaciones en la materia.
Realmente parece poco imaginable, hoy en día, que un cuerpo técnico no cuente con un entrenador de arqueros y lo que parece aún menos imaginable, es que éste no cuente con todo un desarrollo, una planificación y una capacitación suficiente como para cubrir los distintos ámbitos que la función requiere.
Ya no sólo basta que el entrenador de arqueros pueda pegarle bien a la pelota y tener conocimiento y experiencia en la materia. Tampoco alcanza con poder contar con elementos que hagan menos monótonos y más didácticos los entrenamientos. En particular todos los avances tecnológicos le han permitido a los entrenadores de arqueros poder registrar determinadas acciones que posteriormente puedan ser potenciadas en caso de ser acciones positivas, o corregidas en caso de ser acciones negativas.
Contando con registros fílmicos de la competencia y en algunos casos con registros fílmicos de los entrenamientos, el entrenador de arqueros puede avanzar y lograr mayores progresos en cuanto al mejoramiento de las cuestiones técnicas.
Aunque pueda resultar utópico, hoy en día la tecnología aporta herramientas que deben ser utilizadas por los entrenadores en pos del mejoramiento de la condición física, técnica y táctica del arquero.
Cuando imaginamos un nuevo rol en el entrenador de arqueros debemos centrarnos en la existencia de un profesional que desarrolla su tarea específica a través de la utilización de todos y cada uno de los recursos tecnológicos con los que pueda contar, debiendo priorizar el aspecto observacional, ya que difícilmente se vaya a poder desarrollar un mejoramiento técnico o táctico de un arquero, si previamente no se realizó una observación debidamente tabulada y un registro específico de las acciones o gestos técnicos que pueden ser objeto de corrección.
La tarea observacional pasó a ser un elemento primordial para el entrenador, no sólo en pos del mejoramiento de cuestiones particulares del arquero que se entrena, sino también en la posibilidad de tener un registro de datos técnicos puntuales de los jugadores que se enfrentan.
En este orden de ideas, podemos mencionar un hecho que debe ser seguramente recordado por todos los argentinos. Durante el desarrollo de la Copa del Mundo Alemania 2006, el entrenador de arqueros de Alemania entregó a su arquero una nómina que contenía la preferencia sobre los lugares de ejecución de los penales, por parte de los jugadores argentinos. Dicha acción, demás está decirlo, fue sumamente positiva para el seleccionado de Alemania y dio una pauta de lo que estamos proponiendo.
Un trabajo serio merece un desarrollo profesional que nos permita por un lado, mantener entrenamientos didácticos y dinámicos y por el otro garantizar al arquero que va a tener a su disposición elementos que permitan minimizar el error al máximo, permitiéndole de esta manera superar desconfianzas que se generan por la propia inseguridad del desconocimiento.
Cuanta mayor información se le pueda entregar a los arqueros, mejores resultados se van a obtener, sea de las condiciones y/o defectos puntuales que se tengan, como de condiciones o características de los contrarios.
En la proyección que entendemos corresponde realizar para desempeñarse como entrenador de arqueros, no podemos dejar de mencionar que para la función debemos considerar que el rol de dicho componente del cuerpo técnico, debe tener capacitación suficiente en materias como psicología, fisiología, musculación, nutrición y manejos tecnológicos especiales. Así lo han entendido países como Escocia, Inglaterra y España, donde existe una capacitación especial para el entrenador de arqueros.
La función del entrenador de arqueros dejó de ser la de quien le pateaba a los arqueros, para transformarse en un profesional que aporta comprensión, dedicación, conocimientos y contención.
A su vez, el rol que asuma el entrenador de arqueros dentro del cuerpo técnico, se puede traducir no sólo en la función interna que se ejerce con los arqueros propios, sino también cumple una función importante en cuanto al aporte que puede realizar en consideración de las características del arquero del equipo que se va a enfrentar, o posibles consideraciones sobre la observación de los delanteros o jugadores del equipo contrario en función de las pelotas detenidas, por ejemplo.
Creemos que las posibilidades para asumir este nuevo rol están; es fundamental que la capacitación, la observación, el registro y la capacidad para poder transferir y transmitir los datos que se van generando, sean adoptados por los entrenadores de arqueros y admitidos como una solución puntual por parte de los titulares de los cuerpos técnicos.
*Bermardo O. Loustalot. Abogado. Director técnico Nacional de Fútbol. Afiliado ATFA N° 7289