La anomia en la sociedad y el deporte

Palabras clave: Anomia. Participación. Tolerancia. Especialización. Educación.

A través de un diálogo imaginario entre "el Deporte" y "el Derecho", el abogado Marcelo Antonio Angriman reflexiona sobre la anomia —la falta de respeto a las normas— tanto en la legislación deportiva argentina como en la sociedad en general. El artículo denuncia la falta de un marco legal explícito y actualizado para el deporte, analiza el fenómeno desde la sociología y la filosofía (con guiños a Carlos Nino y su clásico "Un país al margen de la ley"), y concluye con un llamado a fortalecer la formación de los profesionales del área como camino para recuperar el sentido y los valores perdidos. Una mirada original que cruza el derecho, la sociología y la educación física.
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Un diálogo imaginario entre el deporte y el derecho

El deporte y el derecho se juntan para saldar viejas cuentas.

Luego de los saludos de rigor, toma la palabra el primero y dice: “Como le va Don Derecho, vengo a pedirle con todo respeto,  que no me ignore”.

Don Derecho que peina canas y gruesos bigotes contesta serenamente: “Cómo puede decirme eso joven… si lo he tenido presente tácitamente en la Constitución Nacional: en los derechos implícitos, en el derecho a la vida y a la igualdad, en el principio de no discriminación y en la protección del medio ambiente. También en leyes como la Ley Nacional del Deporte, la de Violencia en Espectáculos Públicos Deportivos, la de Antidóping,  entre otras”.

“Sabe lo que pasa Don. la Constitución ni siquiera me menciona y algunas de las leyes que Ud. rememora, son muy añejas. Si apenas me menciona la nueva ley de educación, en la sección de educación no formal”.

“Bueno Sr. Deporte, si me permite, tomaré nota de su pedido y estudiaré más concienzudamente  el tema para darle una respuesta… Mas yo también debo pedirle un favor…”

“Sabe usted que mis dos  hijas se llaman Normas: La mayor Norma Jurídica y la menor Norma Moral. Tuve una reciente charla con ellas en la que ambas me confesaron sentirse cada vez menos respetadas”.

Usted Sr. Deporte,  ¿puede hacer algo para mejorar tal situación?

En lo que a mi respecta, seguramente que sí, déjelo en mis manos.

   Este diálogo imaginario es un disparador que sirve para analizar cuanto hay de cierto en los dichos de nuestros dos personajes y abrir paso a una reflexión acerca de las normas y su respeto tanto en el deporte como en nuestra sociedad actual.

¿Qué puede hacer el derecho por el deporte?

 Ante la realidad que propone el ordenamiento jurídico actual, entiendo que las normas referidas al deporte en nuestro país adolecen de dos características: la explicitación y  la actualización.

Explicitación

Como afirma Javier Olivera Bertrán “La cultura contemporánea no se explica sólo con el deporte, pero es incompleta sin él. El deporte se ha consolidado en una práctica y en un espectáculo que ha superado barreras sociales, ideológicas, políticas e incluso culturales, por lo que se ha convertido en un símbolo cultural y en un fenómeno social de carácter mundial”.[1]

Comparto con el citado autor, que se ha considerado al deporte como un tema menor y ha quedado marginado de las grandes líneas del pensamiento contemporáneo y agrego también en nuestro medio,  de una legislación que lo reconozca y proteja  suficientemente.

A pesar de su incuestionable inserción social, el deporte sigue relegado a un segundo plano muchas veces a merced de  su utilización política –como pantalla de humo o  circo romano-   y sin un reconocimiento explícito en el contexto de las normas supralegales –constitucionales-

Pocos acontecimientos generan tanta atracción en la humanidad toda, como los grandes eventos que propone el deporte espectáculo (Mundiales, Juegos Olímpicos, Grandes Premios, Torneos). 

A su vez, no debe existir otra actividad tan expandida y que concite la adhesión de tantas personas y sus grupos familiares como el deporte formativo.

Ante los indudables efectos sociales, culturales y formativos que sólo el deporte es capaz de concitar, considero que el derecho –al menos en nuestro medio- le debe un tratamiento taxativo  en nuestra ley suprema.

Actualización: Existen diferentes normas desperdigadas vinculadas con el deporte, tales como la Ley 24.192 de Violencia en Espectáculos Públicos Deportivos; la Ley 25.284 de Fideicomiso de Administración con Control Judicial; la Ley 23.592 Antidiscriminatoria; la Ley 26.069 de Clubes Barriales o la Ley 24.819 de Antidóping.

Dichas normas no conforman un cuerpo integrado, sino que han sido redactadas de manera heterogénea y en diferentes  épocas.

Entre todas ellas, la  que más profundamente se adentra en la temática, es la Ley Nacional del Deporte.

Esta Ley Nº 20.655 fue sancionada el 21-3-74 y promulgada el 2-4-74 y se encarga de regular las actividades deportivas en todo el país en cuanto a su promoción, ejecución y coordinación. En honor a la brevedad, me remito a las críticas vertidas sobre el particular,  en “Acerca de la Ley Nacional del Deporte” Revista Stadium N° 197,  página 51.

La reforma de nuestra Constitución Nacional y la inclusión dentro de su texto de once Tratados Internacionales -algunos de los cuales rescatan la importancia del acceso a la Actividad Física y Deportiva- nos aportan nuevas herramientas legales sobre las cuales cimentar una normativa práctica y actualizada.

Qué puede hacer el deporte por el derecho y el respeto de las normas en la sociedad actual

Desde el marco conceptual las leyes regulan la convivencia social apuntando al bien común.

  Es decir que el bienestar general debiera ser el norte, que siempre debe primar sobre todo  interés particular.

Un proceso similar ocurre en el deporte –sobre todo en los de conjunto- donde tanto las normas internas que cada grupo maneje, como las reglas de la especialidad, tienden a privilegiar lo mejor para el mayor número de personas.

Tanto Emmanuel Kant, como la obra  “El Federalista” –antecedente doctrinario de nuestra Constitución- coinciden en señalar que: “Una sociedad bien ordenada es la que logra que los intereses egoístas y las pasiones de la gente se equilibren de tal modo de que las acciones realizadas sobre la base de ellos produzcan resultados socialmente beneficiosos”.

Para lograr este equilibrio aparecen las normas jurídicas y sociales que regulan los comportamientos humanos, reprochando aquellos considerados  indeseados

Cuando estas normas son desatendidas y no respetadas por la sociedad, estamos en presencia de la ANOMIA.

Carlos S. Nino definió a la “anomia boba” como “una clase de inobservancia generalizada de normas jurídicas sociales, convencionales, técnicas, conceptuales y morales que conduce a situaciones en que algunos están peor, sin que nadie esté mejor de lo que ocurriría si esas normas fueran observadas, o en que hay muchos que están mucho peor frente a tal vez algunos pocos que están un poco mejor”.

La anomia social

Este tipo de comportamientos son fácilmente perceptibles en nuestra sociedad en cuestiones tan  cotidianas  como el pago de impuestos y el respeto a las normas de tránsito.

Al respecto, en encuestas realizadas en nuestro país, el 40% de los entrevistados contestó que paga los impuestos, pero que dejaría de pagarlos si no hubiera sanciones.

El 25% sostuvo que no  pagan impuestos porque los funcionarios se los roban. El 14% declaró que no paga impuestos porque los servicios públicos son malos. El 21%  por que los impuestos son muy altos.

Curiosamente pocas personas reflexionaron que se debe pagar los impuestos para satisfacer el bien de la comunidad a la que se pertenece.

A menudo observamos conductas tales como: No respetar señales de semáforo, no parar en bocacalles, no respetar carriles de circulación, no respetar máximo de velocidad, no llevar cinturones de seguridad, no cruzar las calles por sendas peatonales, no conducir bicicletas por la mano correspondiente.

Parsons y  Lipset  quienes estudiaron sociológicamente a los países de Latinoamérica, sostienen que contribuye a comportamientos anómicos ciertas prácticas arraigadas, tales como:

-La adscripción por oposición del éxito.

-Las personas son tratadas teniendo en cuenta sus cualidades heredadas o sus vínculos personales.

-El particularismo por oposición del universalismo.

-La difusividad por oposición a la especificidad.

-El elitismo por oposición al igualitarismo.

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ANOMIA

 La anomia en el deporte

El deportista,  por naturaleza,  no es amigo de la anomia.

Contribuye a ello la predisposición y voluntariedad con la que éste encara su actividad. La práctica deportiva implica para su ejecutante un placer, por lo que la adaptación a la norma se logra con su beneplácito.

Luego en su formación, el deportista –particularmente el de disciplinas colectivas- sabe que debe anteponer el bien del equipo al de su propio interés.

La disciplina en el régimen de entrenamiento, descanso, viajes y comida, es un comportamiento que el deportista incorpora desde temprana edad.

A ello debe sumarse el respeto a las reglas del juego, que si son desatendidas, pueden repercutir negativamente en el propio competidor y su equipo –compañeros o técnicos- o en sanciones de tipo disciplinario.

La relación de convivencia con el propio compañero y de puja respecto del adversario, convierten al deportista en un ser social que debe compartir experiencias con personas de distintas extracciones y en diferentes lugares.

Todos estos hábitos que se incorporan desde la infancia,  me llevan a considerar que un deportista formado,  difícilmente tendrá comportamientos anómicos –por desobedecer normas jurídicas o sociales- en su vida en comunidad.

Tampoco ello significa concebir al deporte como una panacea que puede por sí solo combatir los graves flagelos sociales actuales; pero sí puede contribuir a formar personas que desde su cuna prioricen conductas menos individualistas y autoritarias.

El deporte como antídoto contra la anomia.

El deporte seguramente no tendrá todas las respuestas para la intolerancia, el autoritarismo y la anarquía, que a veces observamos en nuestra atribulada vida cotidiana.

Pero indudablemente, como escuela de formación,  da a sus seguidores elementos que sirven para  la construcción de la personalidad, de adultos autorrealizados, libres, tolerantes, responsables, abiertos a lo universal.

El deporte, como bien dice olivera bertrán,  es un magnifico instrumento pedagogico, sólo hace falta que lo interpretemos adecuadamente.

No se trata pues de formar individuos sumisos u obedientes, sino de aportar al individuo  valores,  para una mejor toma de decisiones.

Los valores fundamentales de la actualidad: libertad, igualdad y solidaridad,  tan cuestionados por cierto, se cumplen con claridad en el deporte (aunque en el fondo, esta correlación suele ser aparente). Libertad de opción deportiva práctica o elección del espectáculo (el deporte se configura como un derecho del ciudadano y el Estado debe facilitar su práctica y difusión). Igualdad en la competencia, sin distinción de raza, bandera, religión o ideología. Solidaridad a través del deporte, mediante la celebración de distintos eventos en diferentes latitudes del planeta.

Un sencillo plan de prácticas democráticas en nuestras clases y entrenamientos

Si bien el eje central de cada clase o entrenamiento es el movimiento, ello no impide la introducción de pequeñas “grageas democráticas” que contribuyan a la mejor convivencia grupal y estimulen conductas destinadas al bien común.

Para ello es necesario dedicar espacios cortos de tiempo de cada encuentro y periódicamente dedicar un espacio mayor o exclusivo para la reflexión o tratamiento de algunos de los temas propuestos.

Entiéndase bien, el plan no significa falta de conducción o una suerte de sometimiento de cada tema a un “cónclave popular”.

Por el contrario, el modelo presupone la existencia de un mando sólido,  que integra en ciertos temas y decisiones al resto de los integrantes del grupo.

La conducción siempre debe existir  y estar edificada sobre reglas claras –si son escritas mejor- que los deportistas deben conocer desde el inicio de la actividad y el mismo conductor/es ser el primero en respetar.

Para ello se pueden establecer al inicio de la actividad ciertas Pautas de convivencia que deben ser respetadas y que constituyen los mínimos innegociables sobre los que se edificará el día a día de la relación (Respeto, horarios, cuidados, entre otros).

Determinación de roles: Que a cada participante de la actividad  corresponde (Deportista, Entrenador, Preparador Físico, Dirigente).

Reglamento propio: Aplicar en los entrenamientos y torneos internos reglas que castiguen actitudes antideportivas (que no contengan una pena mayor en el reglamento),  con exclusiones temporarias o una situación provocada de adversidad.

Representación por medio de capitán y subcapitán elegidos por el grupo: Elección de un referente del grupo que por sus virtudes humanas y deportivas represente al grupo dentro del campo de juego y sea un interlocutor entre el cuerpo técnico y los jugadores. Algunos reglamentos, como el de hándball, han eliminado tales figuras, sin perjuicio de lo cual, siempre contribuye a una mejor dinámica social tener un par de líderes elegidos por el propio grupo dentro de cada plantel.

Sistema de premios  y castigos: Las reglas incumplidas deben ser sancionadas de acuerdo a la gravedad de las mismas. Así mismo deben destacarse todas las actitudes que respeten las normas y alienten el bien común.

Tarjeta Azul: El S’Institut de Serveis Socials i Esportius, de Mallorca, presentó la tarjeta azul, una iniciativa pionera que está encaminada a reconocer las conductas de los deportistas en edad escolar y de todo su entorno durante las competencias y todo ello con el objetivo final de promover la buena educación y los valores del deporte. Jugadores, entrenadores e incluso los padres, pueden recibir una tarjeta azul ante actitudes espontáneas que denoten deportividad como, por ejemplo, un jugador que reconoce haber marcado un gol con la mano o un entrenador que  reconoce a un rival tras una gran acción.

Asamblea: Reunión del grupo que permita dirimir alguna situación problemática trascendente,  dando participación  con voz y voto a todos los integrantes del mismo.

Mediación: Posibilitar que un integrante del staff de conducción –en lo posible con algún conocimiento de métodos alternativos de resolución de conflictos-, sea un virtual mediador en situaciones surgidas entre miembros de un equipo.

Reflexiones sobre actitudes observadas en el deporte espectáculo: Realizar dinámicas grupales donde se reflexione sobre actitudes tales como la rotura de raquetas (descontrol), cabezazos a adversarios (justicia por mano propia), golpes bajos o luego de la campana (mala fe), cánticos discriminatorios (trato peyorativo a ciertos deportistas por su color de piel, religión, nacionalidad o sexo), dóping (violación a las reglas para mejorar el rendimiento), el exitismo,  y la repercusión de tales comportamientos en el mismo deportista y en el equipo al que pertenece.

Del mismo modo, se focalizaran charlas sobre conductas tale como: Arrojar la pelota afuera para atender a un adversario, reconocimiento de un gol adversario, rechazo a una invitación especial a un torneo por no llegar a los tiempos mínimos exigidos,  contención emocional ante la adversidad.

Beneficios inmediatos

Mayor participación.

Sentido de pertenencia.

Integración.

Resolución de temas.

Alumnos y jugadores pensantes.

Un equipo que incorpore prácticas participativas, sin duda mejorará su relación dentro y fuera de la cancha.

La vida de relación es parte del entrenamiento invisible.

El mejoramiento de la perfomance deportiva se logra con un cúmulo de entrenamientos más, en ocasiones, una palabra oportuna encuentra la respuesta que  horas de técnica y de táctica no pueden desentrañar.

Beneficios mediatos

a. La tolerancia de formas de vida diferentes y de opiniones contrapuestas sobre cuestiones públicas.

b. La confraternización con individuos de grupos sociales, raciales, religiosos, etc, distintos al que pertenece cada individuo, simpatizando con sus intereses y sentimientos y tratando de ponerse en su lugar.

c. La capacidad para justificar públicamente las posiciones y propuestas de cada uno respecto a los mejores arreglos sociales observando los requisitos de imparcialidad, universalidad, generalidad.

d. La capacidad para combinar el ejercicio independiente de la reflexión individual con la apreciación de la presunción de validez que tiene el resultado del proceso colectivo.

e. La disposición para observar lealmente las normas que resultan de la decisión colectiva.

En síntesis

Personas más tolerantes y concientes del bien común.

Quizás algunos de nuestros deportistas se destaquen algún día en el deporte o en el arte, en la ciencia, en la política o cualquier otra actividad. Pero si es una buena persona que conviva y respete a los demás y en algo le valió el deporte para ello, allí radicará nuestro mayor éxito.

El reloj y la brújula: Especialización con educación

Hoy en nuestro país  veinte millones de personas que utilizan celular  tienen prioridad sobre el interlocutor de carne y hueso. En nuestro vecino país de Brasil ya son cien millones. Hoy un televisor de cable cuenta con cientos de canales. Día a día aparecen adelantos informáticos que tornan obsoleta la tecnología que hasta ayer era de vanguardia. Hoy hablamos de MP3, ringtones, compras on line y hasta de casas inteligentes que realizarán las compras del dueño o cambiarán de colores sus ambientes con solo apretar un botón…

Así, incesantemente una ola tras otra, sacuden impiadosas la coyuntura humana.

Mientras tanto, la economía mundial ha crecido a una tasa anual del 3,2%, desde el 2000 las encuestas sobre el estado de felicidad de las personas no muestras índices crecientes.

En la Argentina donde la economía crece un 9% anual el consumo de antidepresivos aumenta un 12% por año.

Cada vez más personas se vuelven a la religión buscando las respuestas emocionales y espirituales que necesitan ante la inconsistencia de los valores sociales y políticos. (Encuesta de Gallup de 70 países).

Estos datos me llevan a coincidir con la autora Susana Tamaro en “que la tendencia de convertir al hombre en una máquina sin alma, ha creado el efecto contrario. Las personas sienten nostalgia de cosas esenciales, de vida interior y  se revelan ante la dictadura del materialismo”.

Ante la saturadora aplanadora que propone los cambios tecnológicos –cuando no son utilizados para satisfacer necesidades- y la vida moderna en general, el hombre volverá a la actividad física y deportiva ya sea por una cuestión física, lúdica o por prescripción médica.

Ante esa circunstancia debemos atravesar la ola bien parados o quedaremos dando tumbos y arrastrados.

Ello significa tener claro cuál es el norte. Tener al lado del reloj, una brújula que indique cuál es el rumbo, qué puedo apreciar en el camino y  por lo tanto, el sentido de lo que hago.

A tal fin, considero cada vez más necesaria, ante la realidad actual,  la profundización de los mínimos e insuficientes contenidos que hoy proveen los Institutos de Formación y una posterior especialización teórica-práctica debidamente homologada.

Desde la teoría, es indudable que el profesor clásico ha perdido terreno ante otras carreras que sí se han volcado decididamente a la especialización.

Desde el plano humano, hay una huella digital que identifica y distingue al profesor genuino y a la que no debe jamás renunciar, ya sea que se dedique a dar clases, entrenar, organizar, investigar o recrear.

Una palabra que no puede decodificar ni hacer sentir una máquina y que sólo puede ejecutar ese ser inmortal mezcla de padre y artista, que encierra un auténtico docente: EDUCAR.

Bibliografía

Carlos S. Nino. Un país al margen de la Ley. Estudio de la anomia como componente del subdesarrollo argentino. Emecé Editores.

Teorías de cambio en América Latina. Parsons-Lipset.

El deporte, fiel cronista de la cultura contemporánea. Javier Olivera Bertrán. Revista Stadium N° 196, 2006.

Bases pedagógicas para una educación deportiva. Javier Olivera Bertrán. Stadium N° 197, 2006.

Donde el corazón. Susana Tamaro.

¿Que estamos haciendo con nuestra vida? Sergio Sinay. LNR.N° 1958.


[1] “El deporte, fiel cronista de la cultura contemporánea” , Javier Olivera Betrán. Revista Stadium N° 197, 2006.

* Abogado-Procurador. Entrenador Selección A.Ne.Ba. Autor: Legislación de la Actividad Física y el Deporte y Responsabilidad y Prevención en Actividades Físicas y Deportivas. Editorial Stadium.

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