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La legitimidad de la Educación Física no depende únicamente de las leyes o de la tradición escolar. Este artículo examina los factores políticos, sociales y científicos que sustentan su lugar en los sistemas educativos y plantea los desafíos que enfrenta para consolidar su identidad en el siglo XXI.
La definición del concepto de legitimidad orienta el debate sobre la integración de la Educación Física en las políticas nacionales. La legitimidad es usualmente definida como una cosa, una acción que es fundada sobre la ley, el valor, la razón o los procesos sociales. Pero definida de esta manera, la legitimidad no es nunca definitivamente adquirida. La Educación Física puede estar creada sobre leyes nacionales que establecen su estatuto en las políticas nacionales, pero las leyes pueden también debilitar ese estatuto. Los razonamientos teóricos que, gracias a los resultados de las investigaciones científicas, dan fundamento a ese estatuto escolar pueden también constituir una garantía de la Educación Física.
Sin embargo, como las leyes, los paradigmas también son fluctuantes. Por último, las influencias sociales pueden a su vez conducir a modificaciones de las decisiones políticas. Si se adopta tal concepto para estudiar las relaciones entre la Educación Física y las políticas nacionales, no se puede considerar la disciplina como una disciplina “en parte entera o enteramente aparte” como les gusta decir a las autoridades francesas. La integración de la Educación Física es el objetivo de un proceso constantemente fluctuante.
A lo largo del Siglo XX, la Educación Física osciló entre un proceso de integración y un proceso de marginalización en el seno de las políticas nacionales. Durante ese siglo, las condiciones de integración se basaron en la definición de los objetivos y de las normas de acuerdo con las reglas del sistema escolar. Sin embargo, a finales del siglo pasado, la Educación Física se ha encontrado frecuentemente en una posición de marginalización. Después de la cumbre de Berlín en 1999 y aquí en la cumbre de Magglingen, ¿en qué posición se encuentra la Educación Física con relación a las políticas sociales de los Estados? Se afirma frecuentemente que la disciplina se inserta entre las promesas y las realidades, es decir, entre las decisiones políticas y la puesta en marcha efectiva.
¿Pero cómo se puede profundizar esta problemática, que sigue siendo muy general, de la alternancia entre la integración y la marginalización en el contexto reciente de la globalización? Seguramente son dos preguntas interesantes. El tema de este taller tiene por objetivo, sin embargo, ir más allá de esta alternativa general, e incita a comprender las condiciones de una Educación Física legítima en relación con las políticas nacionales. Se sugieren aquí tres condiciones de legitimidad.
Las leyes, los decretos y las directivas oficiales constituyen el cimiento del estatuto escolar de la Educación Física. De esta manera, en Europa, desde finales del Siglo XIX y luego de un debate legislativo, todos los sistemas educativos integraron a la gimnasia como una disciplina escolar obligatoria. La integración escolar se aumentó con la amplia difusión del deporte después de la segunda guerra mundial. Al final de ese proceso, la Educación Física se transformó en uno de los mayores vectores de la transmisión del deporte. De hecho, la Educación Física escolar se ha visto progresivamente en competencia con las prácticas deportivas de las asociaciones y de los clubes, con por las actividades informales practicadas fuera de todo marco institucional. Una competencia que ha hecho que los responsables políticos prefieran a veces el deporte extra escolar a la Educación Física escolar.
De esta manera, durante la década de 1990, las organizaciones no gubernamentales han señalado una declinación continua de la Educación Física. En un contexto de descentralización que otorga las capacidades al escalón regional o local, combinada con una globalización creciente que orienta la educación hacia un simple mínimo común, las políticas nacionales de ciertos países han dado prueba de una falta de compromiso progresivo con una Educación Física escolar obligatoria destinada a todos. Esta evolución no es más que una faceta de una crisis global de los servicios públicos, que involucra sobre todo las políticas sociales.
¿En qué posición se encuentra la Educación Física con relación a las políticas sociales de los Estados?
En este contexto, las políticas nacionales están en la búsqueda de nuevas iniciativas. Muchos ejemplos recientes lo demuestran. De esta manera, para transmitir los valores educativos y sociales del deporte, las instituciones europeas intentaron reunir en mejores condiciones a las instituciones educativas (escuelas y sistemas educativos), las organizaciones deportivas (clubes, asociaciones, federaciones) y las autoridades públicas (ciudades, colectividades locales), estableciendo el 2004 como año europeo de la educación por el deporte. A nivel nacional, un proceso similar puede ser constatado en el programa de alta calidad de la Educación Física y del Deporte desarrollado en el Reino Unido. La administración Blair intenta coordinar las acciones de las escuelas, de los clubes y de las colectividades locales. Por otro lado, en el marco de la reorganización de la jornada escolar, las autoridades alemanas asocian la Educación Física a las actividades extra curriculares.
En este nuevo contexto de globalización y de descentralización, una de las perspectivas del futuro de la Educación Física depende de la creación de redes, asociando la Educación Física y la educación por el deporte con las autoridades locales, regionales, nacionales, e intergubernamentales de manera de presentar una oferta complementaria a los niños y a los jóvenes.
De hecho, la Educación Física escolar se ha visto progresivamente en competencia con las prácticas deportivas de las asociaciones y de los clubes, con por las actividades informales practicadas fuera de todo marco institucional. Una competencia que ha hecho que los responsables políticos prefieran a veces el deporte extra escolar a la Educación Física escolar.
Para asegurar la legitimidad de la Educación Física, las leyes y las directivas oficiales no son suficientes. La legitimidad social es igualmente necesaria para brindar una base sólida a la Educación Física. Es por eso que el debate en el seno de la sociedad civil, asociando las organizaciones no gubernamentales, es esencial. A nivel internacional, el rol de la ICSSPE[1] se ha revelado como crucial para subrayar la declinación y la marginación de la disciplina. La iniciativa de las Naciones Unidas de proponer un año internacional del Deporte y de la Educación Física, parece ser una consecuencia directa de la acción de las organizaciones no gubernamentales. A nivel nacional, su papel es también importante. En Francia, en la década de 1970, la acción de los sindicatos y asociaciones profesionales, particularmente la SNEP[2], contribuyó ampliamente a defender y luego a reforzar el estatuto de la disciplina en la política deportiva nacional. En el Reino Unido el rol de la Asociación Nacional de Educación Física es esencial para contribuir al desarrollo del programa gubernamental y para generar reflexiones y documentos pedagógicos y didácticos. En Portugal, las poderosas asociaciones de profesores de Educación Física ejercen una vigilancia constante y conducen las acciones de cara a las decisiones gubernamentales acerca de la flexibilidad de la Educación Física en los establecimientos escolares, mientras que los horarios dependen de la iniciativa de los consejos de escuelas.
En el nuevo contexto político evocado precedentemente, la legitimidad depende del debate social. En esta perspectiva, la integración de la Educación Física en las políticas nacionales supone organizar consultas en las organizaciones que representan a los profesionales, en las instituciones de formación de cuadros y a los empleadores, de manera de asociarlos a la definición del estatuto de la disciplina. En lo que concierne a la legitimidad social de la Educación Física, la cuestión se plantea sobre los procedimientos para asociar a las organizaciones no gubernamentales, las asociaciones sociales y el gran público en una vasta red social, de manera de integrar la Educación física en las políticas nacionales.
Así como lo han demostrado claramente las reflexiones de la UNESCO, la crisis de la Educación Física depende de la declinación de los modelos de referencia y de los contenidos clásicos de esta disciplina. Durante el Siglo XX, la Educación Física estaba estructurada por diferentes paradigmas, habiendo acordado ciertas prioridades al grado de las políticas nacionales: una Educación Física clásica como la reunión de varios métodos antes de 1960, una Educación Física y Deportiva en los años 1970, una Educación Física orientada hacia la salud en los países del norte de Europa, etc. Desde 1990, un doble modelo de Educación Física, implícita pero aparentemente universal, pero común a numerosos sistemas de educación, emerge de las políticas nacionales de educación y del deporte. Se funda sobre dos clasificaciones complementarias: por una parte, una clasificación en dominios de las actividades físicas y de los deportes, relativa a los tipos de experiencia, de movimiento, de motricidad que son solicitadas; por otra parte, una clasificación de los aprendizajes escolares que es relativa al compromiso de los alumnos con las actividades físicas y los deportes; el compromiso en las actividades físicas para mejorar la seguridad y la salud; la cooperación en los grupos para desarrollar la solidaridad, etc. Ese modelo implícito constituye un buen punto de partida para nuevos desarrollos de la Educación física y sus contenidos. Favorece dos perspectivas.
En primer lugar la que considera a la Educación Física como una parte indispensable de la educación, la que constituye una necesidad fundamental de las poblaciones de niños y jóvenes. En el contexto de la globalización o de la integración europea, que supone comparaciones y puestas en común, es indispensable definir un proyecto de Educación Física que vaya más allá de la diversidad de las culturas y de las identidades culturales. Una Educación Física que sea parte importante de un proyecto universal de educación. Esta disciplina es la única que puede y debe confrontar a los alumnos con los tipos fundamentales de experiencia física más o menos desarrolladas, según las culturas nacionales. La lista sucinta de tipos de experiencia puede contribuir a la base mínima de la Educación Física para satisfacer las necesidades de todos.
La administración Blair intenta coordinar las acciones de las escuelas, de los clubes y de las colectividades locales. Por otro lado, en el marco de la reorganización de la jornada escolar, las autoridades alemanas asocian la Educación Física a las actividades extra curriculares.
En segundo lugar, lo que define el perfil de un joven físicamente educado. Actualmente muchas iniciativas son tomadas en este dominio. En el Reino Unido, la estrategia evocada precedentemente desarrolla diez capacidades a alcanzar formuladas en términos concretos. A nivel internacional, parece esencial definir este tipo de perfil.
Encuestas realizadas recientemente muestran las necesidades nuevas de los niños y de los jóvenes en el marco de nuevos estilos de vida: declinación de la actividad y de las capacidades físicas; aumento de las conductas de riesgo, de la obesidad y del sobrepeso; aumento de la pasividad y del sedentarismo con el uso de la computadora, etc. Considerando la legitimidad teórica de la Educación Física, la cuestión es saber cómo definir el perfil de un joven físicamente educado, en función de las necesidades que son la consecuencia de nuevos estilos de vida.
La legitimidad social es igualmente necesaria para brindar una base sólida a la Educación Física. Es por eso que el debate en el seno de la sociedad civil, asociando las organizaciones no gubernamentales, es esencial.
Estudios de casos nacionales. ¿Cómo hacer una diferencia en el plano político? W. D. Brettschneider/K. Van Deventer.
Es conveniente abandonar el mito que considera a la Educación Física como una panacea universal para resolver todo problema. Las investigaciones a emprender sobre la Educación Física pueden ser fructíferas sólo si se toman en cuenta las necesidades de nuestras sociedades modernas. Por ejemplo, no se puede evitar el análisis de los informes costo/beneficio en Educación Física. El papel de las organizaciones que trabajan en Educación Física consiste menos en reivindicar que en informar.
Taller 2
Beneficios aportados a las escuelas por el deporte y la Educación Física. R. Bailey/ M. Dinold.
Estudios longitudinales y nuevos métodos de investigación son necesarios para explorar las relaciones entre la Educación Física y los beneficios que ella reivindica. La legislación y su aplicación son necesarias para asegurar a los alumnos una Educación Física de calidad, independientemente de sus capacidades y de su origen social o étnico.
Taller 3
Calidad de la Educación Física. R. Feingold/C. Amade-Escot.
Se formulan cuatro preguntas.
Taller 4
Ubicación de referencias para el futuro de la Educación Física. M. Rally/W. Mensigen.
Adaptar la Educación Física y el Deporte al contexto y a las demandas del Siglo XXI. Definir las necesidades de la Educación Física y del Deporte para hacer frente al contexto de los sistemas educativos. Explorar el lugar, el estatus y el papel de la Educación Física y el deporte para pasar de una concepción dualista a una concepción genérica (unitaria).
En lo que concierne a la legitimidad social de la Educación Física, la cuestión se plantea sobre los procedimientos para asociar a las organizaciones no gubernamentales, las asociaciones sociales y el gran público en una vasta red social, de manera de integrar la Educación física en las políticas nacionales
Taller 5
Integrar la Educación Física en las políticas nacionales. G. Klein/M. Gerhartl.
Taller 6
Construir lazos con los otros sectores (salud, relaciones sociales, educación). M. Kleiner/H. Benaziza.
La Educación Física debe estar elaborada en el marco de esfuerzos realizados para alcanzar los objetivos del milenio, en particular el primero (erradicación de la extrema pobreza) y el segundo (educación primaria universal).
Hacer promoción de la salud en las escuelas.
Las tareas de enseñanza de Educación Física deben ser enriquecidas para tomar en cuenta las necesidades de la comunidad y promover la práctica de la actividad física a lo largo de toda la vida (educación permanente). La Educación Física y el Deporte pueden favorecer la integración, la unidad y la paz en las sociedades. Uniones fructíferas deben asociar el deporte, la salud y la educación. Los lazos entre la cultura, el arte y el deporte para un bienestar general son reafirmados.
[1] Nota del traductor: Internacional Council of Sport, Science and Physiscal Education.
[2] Nota del traductor: Syndicat Nacional de l’Education Physique.
*Gilles Klein. Presidente del Comité Europeo del Deporte, la Ciencia, la Educación y el Empleo. Presidente de la Comisión de Estudios e Información Pedagógica de la Educación Física y el Deporte, de Ediciones Revue EP.S.
Traducción: por Liliana Carballo
Artículo extraído de la revista francesa “Education Physique et Sport”, N° 232, 2006.