Fuerza,  inteligencia y sensibilidad

El nado sincronizado combina técnica, coordinación, creatividad y expresión corporal en el medio acuático. Se presentan los fundamentos de esta disciplina y una propuesta de iniciación basada en el descubrimiento del agua, el desarrollo de las habilidades acuáticas y una progresión adaptada a las distintas etapas del aprendizaje
País
Año
Fuente
Lectura
8 min · 1.546 palabras

Si tuviera que definir al nado sincronizado de una manera simple, diría que es un hermoso deporte que surge del ballet acuático, en el que se unen la natación, la danza y la gimnasia. Pero si a esa definición  le imprimo  la realidad del deporte, sin ánimo de desmerecer a los otros, diría que el nado sincronizado es uno de los deportes más difíciles,  basado en sensaciones, percepciones y equilibrios, que exige a quien desea practicarlo inteligencia y creatividad, y  la exquisita noción perfecta de su cuerpo en el espacio y  en el tiempo,  comprendiendo la relación con los otros (demás nadadoras y música). Un diestro desarrollo de  las habilidades coordinativas y   de las cualidades físicas como la resistencia, la fuerza, la flexibilidad y movilidad.

Este completo “nado sincronizado” es un desafío difícil, pero aquellas personas que caen bajo su influencia, raramente pueden separarse de él.

Y este es el sentimiento que me acompaña desde que lo conocí,  hace ya mucho.

Generalidades

Gracias a los medios de comunicación, hoy, la gente identifica y reconoce más a nuestro deporte,  que es practicado en muchos países.  Igualmente  está lejos de ser popular.

A manera de reseña, el nado sincronizado nace a partir del ballet acuático décadas antes de que se hiciera famoso por las películas que protagonizara, la actriz  Esther Williams.

La formación de grupos de ballet acuático en las universidades de América del Norte, más allá del espectáculo,  propició  la necesidad de competición entre ellos.

Se fueron creando reglas para que estos grupos pudieran ser evaluados por expertos jueces y  poco a poco el artístico ballet acuático fue transformado en deporte.

La unión de las posiciones del cuerpo en el agua dio lugar a la técnica y la unión de los movimientos con la música dio lugar a las coreografías.

Las nadadoras deben tener un absoluto control sobre sus movimientos en el agua para maniobrar su cuerpo en forma muy precisa con un gasto mínimo de energía y sin demostrar esfuerzo alguno.

Es un deporte que demanda un excelente desarrollo cinestésico, por el tipo de utilización del espacio en referencia a las posiciones del cuerpo en equilibrio en un medio en donde no existe una base estable de sustentación, ni referencias permanentes.

Las competencias se dividen en dos etapas, la de figuras o parte técnica y la de rutinas o parte coreográfica. En la primera etapa, puramente técnica, recibirá una nota que se unirá al puntaje logrado en la  última etapa, las rutinas, para dar el resultado final.

En las rutinas  existe  la posibilidad de competir en solos, duetos o equipos, que serán evaluadas por su calidad técnica y artística.

En las figuras las nadadoras utilizan mallas oscuras y gorras blancas, mientras que en las rutinas el vestuario es libre, con  mallas decoradas y rodetes con apliques.

Desde hace unos años para las categorías superiores se estipuló la rutina técnica que reemplaza a la etapa de las figuras, ya que dentro de ellas existen elementos obligatorios que se podrían decir similares a las mismas.

Hoy, buscando otra vez una tendencia más espectacular o artística,  se creó otra forma de competencia: una combinación de solos, duetos y equipos, a la que llamamos rutina combinada.

Los jueces evaluadores deben estar muy entrenados en la observación de  nadadoras y conocer a la perfección las posiciones, movimientos y figuras, de manera de otorgar objetivamente  su puntaje de 0 a 10.

El nado sincronizado como propuesta educativa temprana.
La experiencia de aprender algo distinto

El nado sincronizado es  complejo por la precisión y coordinación de los movimientos, por lo tanto comienza a tomar su forma, en el momento en el que el niño tiene la posibilidad de comprender, captar y dominar una técnica. No se obtendrán resultados positivos al enseñar algo que él, psicomotrizmente, no pueda realizar.

Pero, sabiendo que los niños son como “pequeñas esponjas“, que absorben conocimientos en la medida en la que los incentivamos correctamente, pude comprobar que gracias al aprendizaje de la natación en forma temprana sin restricciones en cuanto a pautas técnicas y descubriendo el medio acuático en libertad, se forman niños aptos para cualquier tipo de disciplina.

En nuestro caso, es el nado sincronizado quizás el más difícil de los deportes acuáticos, el que será beneficiado con esas chiquitas capaces de adquirir inteligentemente y sin esfuerzo, los códigos que se pautan en la organización de las técnicas básicas.

Sin duda, trabajaremos con una progresión cuyo fundamento principal de aprendizaje será el mismo que sirve para todas las actividades acuáticas: el descubrimiento del medio acuático con placer.

Los primeros pasos siempre serán juegos, desplazamientos y habilidades que signifiquen la posibilidad de una estructuración espacial y temporal temprana. Luego se apreciará el trabajo en el dominio total del cuerpo en el agua, sea cual fuere la situación a la que el pequeño deba enfrentarse, con flotaciones en todos los ángulos y posiciones, con aleteos de las manos produciendo distintos deslizamientos y con un perfecto manejo de los ritmos respiratorios. Y al fin,  aparecerán los bosquejos técnicos del nado sincronizado que van de la mano del aprendizaje de los estilos de natación propiamente dicha.

Ya entonces, con la fuerza  y la coordinación adecuadas y desarrolladas, podremos entrar en el mundo de este deporte con la demanda de gran conciencia cinestésica y  memoria motriz.     

La creatividad forma parte del nado sincronizado desde sus primeros pasos y aquéllas que lo practican son capaces de percibir e inventar movimientos de gran riqueza. A partir de los 7 años se hace un trabajo preparatorio con actividades que incluyen conflictos en la inmersión y buceo, para que las niñas puedan resolverlos descubriendo su propio dominio del cuerpo en el agua. Luego trabajan con técnicas básicas de sostén y deslizamientos.

A los 9 y 10 años las niñas están preparadas para afrontar los requerimientos técnicos, pues tienen la coordinación más desarrollada y pueden concentrarse y prestar atención durante más tiempo. Por eso ésta es la edad ideal en la que pueden llegar a participar en las competencias; ya saben realizar figuras reglamentarias de la categoría, las que son de baja dificultad y en las que se deben ver las posiciones básicas bastante definidas.

Pero, toda persona que  desee enseñar esta disciplina, en la que avanzar es un desafío que tiene sus dificultades, debe tener siempre en claro que las niñas  quieren y pueden rendir más de lo que todos creen, también tienen satisfacción por el éxito y temor al fracaso. Es muy importante aquí, la educación de la vivencia del éxito, por eso despertaremos mediante distintos estímulos una sana conciencia de la propia capacidad, del placer que produce el rendimiento y la disposición para el aprendizaje.

De allí en adelante, la vida entera se prestará para practicar nado sincronizado. Mientras el cuerpo responda, el agua lo acompañará, sea en la complejidad de los movimientos o en un simple y artístico deslizamiento.

El nado sincronizado, deporte de conjunto que no tiene límites de edad en cuanto a su práctica, posee la opción de realizarse competitivamente o sólo de forma recreacional.

Si alguna vez las niñas así preparadas en la sensibilidad del nado sincronizado, con vivencias diferentes en el medio acuático, se alejan del deporte y se dedican a otro, tal vez no pueda asegurar que logren ser mejores que otras en cuanto a la precisión de la técnica en sí, pero  está totalmente confirmado que se diferenciarán claramente de los demás por la naturalidad de sus movimientos y por la seguridad, comodidad y placer con que los realizan.

Y esto es en definitiva, nuestro premio:  lo que se logra gracias a la preparación  en el nado sincronizado.                                         

Bibliografía

  • “Nado Sincronizado, ese hermoso deporte”, Gabriela Viglino, 1999, Editorial Dunken.
  • “Star Manual”, Canadian Amateur Synchronized Swimming Association, 1995, CASSA, Canadá.
  • “To a young dancer”, Agnes de Mille, EEUU.
¿Te resultó útil? Compartir
Revista Stadium
Revista Stadium
Articles: 49