(La finalización de la primera etapa de aprendizaje)
La transición desde las defensas individuales hacia los sistemas defensivos zonales constituye una etapa clave en la formación del jugador de handball. El cambio metodológico debe producirse cuando el nivel de juego lo justifica, preservando la progresión del aprendizaje táctico, la comprensión colectiva del juego y el desarrollo de los fundamentos defensivos propios de las etapas formativas.
En la finalización de la primera etapa de aprendizaje comienzan a sucederse en el juego, determinadas conductas colectivas que nos llevan a replantear el accionar táctico de nuestros equipos y la metodología de aprendizaje que venimos desarrollando.
Hemos trabajado durante toda esta etapa (8 a 12 años aproximadamente) basándonos en dos fundamentos esenciales: las adaptaciones reglamentarias y el trabajo defensivo a través de defensas individuales.
Entendemos a la etapa anterior y a ésta (12 a 16 años aproximadamente) como dos momentos del aprendizaje en los cuales no hemos llegado al entrenamiento – perfeccionamiento, sino que continuamos desarrollando un proceso de aprendizaje.
Vale la pena recordar que trabajamos adaptando el reglamento de juego para*:
En principio por un criterio de aprovechamiento espacial. Si en la cancha formal juegan 14 jugadores en tres canchas de minihándball lo harán 30 jugadores/as (6 equipos de 5 jugadores/as).
Porque al reducir la cantidad de jugadores en el campo, las posibilidades de actuación de cada uno/a de los jugadores/as aumentarán considerablemente debido a las posibilidades de contacto con el balón.
Porque al reducir el campo de juego, se adaptan las dimensiones del terreno a las capacidades físicas de los alumnos/as.
El hándball formal es muy complejo perceptivamente (tamaño del campo; cantidad de jugadores; cantidad de trayectorias de pase, de desplazamiento; distancias a recorrer) para las posibilidades de maduración del chico/a. Las propuestas de modificaciones y adaptación al juego tienen que ver con reducir la cantidad y calidad de estímulos a tener en cuenta facilitando con ello la toma de decisión en las acciones a realizar.
Porque en estas edades, los niños desarrollan un campo visual que percibe estímulos próximos. Al reducir el campo de juego acercamos estos estímulos, facilitando el desarrollo de los mecanismos de percepción.
Porque evitaríamos que los jugadores se coloquen a gran distancia del poseedor del balón y se enojen cuando éste no le pasa la pelota. No se la pasa porque no lo ve, ya que tiene que atender demasiados estímulos próximos.
Y a su vez, nuestra enseñanza se basa desde el punto de vista táctico, en el aprendizaje de los diferentes fundamentos del deporte a través de la defensa individual, la cual favorece, mejora y permite la enseñanza de varias acciones y conceptos del juego imposibles de trabajar desde otro sistema de juego**. El jugador/a:
Aprende a marcar en proximidad y a distancia.
Aprende a marcar en línea de pase.
Mejora los desplazamientos defensivos.
Mejora las anticipaciones defensivas.
Desarrolla las acciones defensivas que se oponen al ataque (interceptación y quite).
Desarrolla el concepto de la lucha por la posesión del balón.
Comienza a defender en las zonas de mayor ángulo de lanzamiento.
No ocupa puestos específicos, ni en ataque ni en defensa.
Mejora los desplazamientos ofensivos.
Mejora los desmarques, la búsqueda de espacios libres y líneas de pase libres.
Desarrolla el concepto de máximo apoyo al compañero. Trata de convertirse en un posible receptor.
Desarrolla el aprendizaje del juego 1 vs 1 (desmarque y finta).
Mejora el pase doble.
Adquiere el concepto de ganar terreno.
Adquiere el concepto de contraataque a partir del la defensa individual.
Consigue tener mayores posibilidades para lanzar en zonas de mejor ángulo de lanzamiento.
Desarrolla el medio básico denominado”Pase y va”.
Entendamos que en los primeros momentos del aprendizaje nunca llegamos a jugar 1 vs 1 sino que el juego es un tanto anárquico, lleva su tiempo de trabajo alcanzar los niveles de juego que corresponden a la fase de juego con defensas individuales. En el cuadro siguiente podemos observar algunas de las características del juego en los diferentes momentos y niveles del aprendizaje.
Luego de pasar en toda la Primera Etapa de Aprendizaje, por lo que denominamos el Juego en Racimo, el Juego de Progresión y el Juego de Dispersión de Apoyos, llegamos a jugar con Defensas Individuales.
Es el momento en el cual el Profesor observa el juego y ve que cada defensor persigue a su atacante por todo el campo, no lo pierde de vista, ni a él ni al balón y que el atacante por medios de los desplazamientos, durante todo el tiempo que dure el ataque, trata de desmarcarse, buscar espacios libres en el campo, progresar a través del pase y la recepción, etc.
En los primeros momentos en los cuales se plantea la situación descripta en el párrafo anterior, las defensas, a causa de la presión que consiguen ejercer sobre el adversario, logran la recuperación del balón a través de las interceptaciones de pase y los errores técnicos – tácticos o faltas técnicas del oponente.
Está claro que mientras estas situaciones se presenten y que las defensas continúen teniendo éxito no deberíamos pasar a implementar otros sistemas de juego ya que no hemos alcanzado los objetivos deseados y los jugadores/as con sus acciones nos demuestran que NO han mejorado, aprendido, etc. todos los puntos enumerados anteriormente cuando explicábamos por qué debemos defender de esta manera.
A medida que los jugadores/as se reacomodan a esta nueva situación de acoso y paulatinamente comienzan a plantear situaciones que les permiten superar a la oposición, disminuyendo el éxito de las defensas, donde cada vez hay menos interceptaciones de pase y errores del ataque forzados por éstas, la defensa es superada con facilidad y el ataque puede establecer relaciones tácticas de a 2 ó 3 jugadores, progresa con el balón libremente y convierte muchos goles desde las zonas centrales del área, entonces empezaremos a observar detenidamente las situaciones de juego que se plantean.
Alcanzado este punto debemos replantearnos la continuidad del aprendizaje y de los sistemas de juego aplicados, tratando de volver a generar cierta equidad en el juego y a la vez, debido a la edad de los niños/as, a su capacidad de juego y a sus cualidades físicas, iremos abandonando las adaptaciones reglamentarias que habíamos adoptado en la Primera Etapa de Aprendizaje.
Nos puede pasar que no hayamos alcanzado los objetivos planteados por diferentes motivos y nuestros alumnos/as han llegado a los 12 – 13 – 14 años o más; en estos casos dejaremos de jugar con las adaptaciones reglamentarias que habíamos adoptado en la Primera Etapa de Aprendizaje, pero mantendremos nuestro juego con defensas hombre a hombre.
Cuando nuestros equipos alcanzan determinados niveles de juego, podemos pasar a otras etapas del aprendizaje, manteniendo el criterio de que si venimos trabajando con defensas sumamente abiertas, como es la defensa individual, debemos pasar a defensas zonales que mantengan el concepto de defender en espacios amplios, que permitan continuar con la formación, mejora y perfeccionamiento del nivel técnico – táctico individual de los jugadores/as, que sea la mejor forma metodológica para pasar a defender en zonas y que continúe con la exigencia del trabajo 1 vs 1.
Junto con el cambio de sistema táctico empleado, comenzamos, como dijimos, a jugar en la cancha reglamentaria (40 m X 20 m.)
Por eso proponemos el paso al sistema defensivo 3:3. A continuación plantearemos algunas ejercitaciones para que, a partir de una metodología de trabajo, pasemos a defender en zona.
Conceptos a tener en cuenta
En ataque
Los jugadores/as siempre deben recibir a la carrera.
El momento para comenzar a correr estará dado por la intención de pasar (armado del brazo del pasador).
El último paso de esa carrera deberá ser en dirección al arco.
El jugador/a siempre deberá tratar de atacar los espacios libres entre los defensores, NO AL DEFENSOR.
Si ataca y luego pasa el balón, tiene que recuperar su posición inicial para volver a recibir.
Siempre mantener la distancia al arco y la distancia entre compañeros/as, no encimarse, no quedarse quieto pidiendo el balón próximo al compañero.
Errores frecuentes:
No recibir a la carrera.
No orientarse hacia el arco. Lo hacen hacia el lugar a pasar y sólo se orientan si van a lanzar.
Correr para recibir, frenarse, recibir y volver a correr utilizando el dribling.
Utilizar el dribling para toda acción de ataque e inmediatamente al haber recibido lo que limita la actuación de ese jugador/a ya que pierde los pasos reglamentarios anteriores al dribling.
No pensar en el arco adversario. No tener esa meta.
En defensa
El defensor/a siempre deberá ubicarse entre el atacante que marca y el arco a defender.
Podrá bascular en función del balón y de acuerdo a la distancia que se encuentre éste de su atacante.
Los desplazamientos defensivos le permitirán anticipar las acciones de ataque. Debemos trabajar dicho fundamento.
Los docentes deberemos desarrollar el concepto de ayuda y cambio de oponente. Acciones fundamentales en los sistemas defensivos zonales.
A pesar de defender en zona, nunca dejará de desarrollar el concepto de lucha (molestar, dificultar, estorbar la acción del atacante) por la posesión del balón.
Siempre organizaremos el contraataque (no salir por salir y corriendo por cualquier lado) a partir del sistema defensivo que empleemos y cualquiera sea la organización del sistema de juego ofensivo que se utilice.
Errores frecuentes:
Esperar estático a los atacantes, no en posición defensiva y no atacándolos
Esperar que el atacante vaya hacia la posición del defensor y no sea éste el que lo busque para marcar.
Pensar que, porque estamos parados al lado del atacante, lo estamos marcando. Hay que tener control, molestarlo, estorbarlo, etc.
No utilizar los desplazamientos defensivos para marcar, para anticipar, sino los brazos para agarrar todo lo que pasa cerca. Siendo aplaudido por entrenador y público porque agarrando corto el juego de ataque.
Algo que nunca debemos olvidar
Para trabajar desde las situaciones de juego no necesitamos una pelota por chico.
Si tengo muchos alumnos, también puedo enseñar a jugar al hándball. Queda demostrado con ejercitaciones que permiten jugar a 36 chicos con 8 pelotas máximo.
A menor nivel de juego, menor cantidad de jugadores/as en el campo.
La participación del jugador/a está dada por sus posibilidades concretas de tocar el balón.
Si un jugador/a se queja porque no le pasan la pelota, el problema puede ser de éste, del que no se la pasa o del docente que planteó mal la ejercitación.
Si queremos que todos los jugadores/as toquen el balón, reduzcamos la cantidad de gente en el juego. La solución no pasa por reglas que van en contra del juego real, tales como: para que valga el gol la tienen que tocar todos, para que valga el gol la tienen que tocar las chicas, para que valga el gol antes hay que hacerse 10 pases. Estas situaciones generan aún más disconformismo debido a que los alumnos buscan la manera de evitar cumplir con la regla (se pasan la pelota entre dos rápidamente para llegar a los 10 pases), se enojan si están solos para lanzar y no pueden hacerlo debido a que falta que la toque alguien (el cual recibe “críticas” por no tocar el balón), etc, etc.
En el desarrollo del aprendizaje con defensas individuales debemos ser cuidadosos en la información que damos a nuestros jugadores/as. Observaciones tales como “perseguilo por todos lados”, “no lo pierdas de vista”, “no lo dejes solo”, etc, etc. Dichas manifestaciones por parte del docente llevan al alumno/a a no observar otras acciones de juego, a no ayudar a sus compañeros cuando éstos son superados por los atacantes y luego resulta dificultosa la enseñanza del concepto de cambio de oponente y el paso a trabajar con defensas zonales, ya que el juego ha sido muy individualista y ahora pretende ser de conjunto.
Bibliografia
Jacques Mariot. Balonmano. “De la escuela a las asociaciones deportivas”. Editorial deportiva Agonos. 1995.
J.L. Antón. Balonmano. Fundamentos y etapas de aprendizaje. Editorial Gymnos. 1990.
Juan Manuel Sívori. “La Enseñanza del hándball”. Colección Cátedra. Editorial EfyD Editores. 2002.
Juan Manuel Sívori. Los sistemas defensivos y ofensivos. Apuntes tomados en el Curso Nacional de Entrenadores de Balonmano de la Real Federación de Balonmano. Madrid, España. Años 1996 y 1997.
Prof. Juan Manuel Sívori. “El aprendizaje del hándball a través de un proceso metodológico”. Trabajo publicado en la Revista “Pentagora”, una revista interinstitucional de información, actualización y foro académico de Educación Superior, en el mes de octubre de 2000.
Prof. Juan Manuel Sívori; Prof. Jaime Perczyk y Prof. Gonzalo Osores Soler. “Hándball. Adaptación de las reglas del hándball al mini deporte y al deporte escolar”. Publicado en la Revista Cd & Books en la Educación Física y el Deporte, en el mes de diciembre de 1998.
* Sívori, Juan Manuel. La Enseñanza del Hándball. EdyF Editores. 2002.
* (Sívori, Juan Manuel. La Enseñanza del Hándball. EdyF Editores. 2002).
**(Hándball. La defensa Individual”. Trabajo elaborado en conjunto con el profesor Jaime Perczyk. Publicado en la Revista Cd & Books en la Educación Física y el Deporte, en el mes de Octubre de 1997).